Una cocina con
nombre propio
Malabar nació de un interés por los sabores del Pacífico colombiano y fue tomando forma en Medellín.
← Volver al inicioDe dónde venimos
Malabar abrió en 2019 en un local estrecho de la Carrera 37, con doce cubiertos y sin carta fija. La idea era sencilla: cocinar lo que llegaba del mercado esa semana y servirlo en una sola mesa corrida. Con el tiempo el espacio creció, la barra del chef se incorporó como formato permanente, y los talleres empezaron a llenarse de personas que querían entender qué estaban comiendo.
El nombre viene del puerto de Malabar, en la costa sur de la India, que durante siglos fue punto de cruce de especias y técnicas culinarias entre continentes. Nos pareció un nombre honesto para un lugar que trabaja ingredientes colombianos con métodos que no tienen fronteras claras.
Hoy servimos tres formatos distintos —la barra, los talleres y los eventos privados— pero el criterio sigue siendo el mismo: que el plato tenga sentido, que el cocinero que lo hizo pueda explicarlo y que el comensal salga sabiendo algo que no sabía antes.
Para qué estamos aquí
Malabar existe para acortar la distancia entre la cocina y la mesa. No en sentido figurado, sino literal: la barra del chef está frente al pase, los talleres ocurren en la misma cocina que funciona en servicio, y los eventos se diseñan con los cocineros, no a través de un coordinador externo.
Trabajamos con productores del Oriente Antioqueño, la Sabana de Bogotá y el litoral Pacífico. Cambiamos el menú de la barra cada dos semanas siguiendo la temporada, no porque sea tendencia, sino porque tiene más sabor.
En números
6+
Años en Medellín
8
Asientos en barra
120
Personas en venue
26+
Productores locales
Las personas detrás del pase
Catalina Agudelo
Chef y cofundadora
Cocinó en Bogotá, Lima y São Paulo antes de abrir Malabar. Diseña los menús de la barra y dirige los talleres de cocina colombiana.
Julián Montoya
Jefe de cocina
Responsable del pase en los servicios de barra y de la coordinación con los productores. Supervisa los talleres de fermentos y panadería.
Sandra Ríos
Coordinadora de eventos
Gestiona los alquileres del venue, desde la visita inicial hasta la noche del evento. Coordina proveedores externos y produce la degustación previa.
Cómo trabajamos
Trazabilidad de ingredientes
Conocemos el origen de cada producto. Los nombres de los productores aparecen en el menú de la barra junto a la procedencia de cada ingrediente principal.
Manipulación de alimentos
Todo el equipo mantiene certificación vigente en manipulación de alimentos según los lineamientos del INVIMA y la Secretaría de Salud de Medellín.
Menú rotativo
El menú de la barra cambia cada dos semanas. El ciclo de rotación está documentado para mantener variedad sin repetir combinaciones cercanas en el tiempo.
Formación continua
El equipo de cocina participa en visitas a finca, ferias de productores y sesiones internas de degustación y desarrollo de receta al menos una vez al mes.
Datos de reserva
Los datos personales recogidos al reservar se usan únicamente para gestionar el servicio solicitado y no se comparten con terceros. Cumplimos la Ley 1581 de 2012.
Retroalimentación directa
Al final de cada servicio de barra, el equipo anota observaciones de los comensales. Esas notas entran al ciclo de desarrollo del siguiente menú.
Lo que nos mueve
En Malabar creemos que un restaurante tiene responsabilidad con los productores que le abastecen, con los comensales que le eligen y con el barrio donde opera. Esas tres relaciones moldean cada decisión, desde el precio del menú de la barra hasta los horarios de los talleres.
Trabajar con grupos pequeños no es un recurso de marketing: es una condición técnica. Ocho personas en la barra permiten que cada plato llegue a temperatura correcta, que el cocinero pueda atender preguntas sin interrumpir el ritmo del pase y que el servicio de bebidas no pierda el hilo del menú.
Los talleres de cocina nacieron de preguntas que los comensales hacían al terminar la cena en la barra. Con el tiempo quedó claro que había interés real en aprender, no solo en comer. El taller no es una clase magistral: es una sesión de trabajo donde los participantes cocinan y luego se sientan a comer lo que prepararon.
El alquiler del venue completo responde a una necesidad diferente: empresas, parejas y familias que quieren un espacio con cocina propia, equipo completo y capacidad para diseñar el menú junto a los cocineros, en lugar de elegir de un listado. Ese proceso de planificación, que incluye visita, degustación y cronograma, es parte del servicio, no un plus adicional.
Ponerse en contacto es el primer paso
Escríbenos para la barra del chef, un taller o el venue completo. Respondemos dentro del día hábil.
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